Llenándome de aire
Estoy saturado de mi pega, demando vacaciones right now. Llevo un par de temporadas laborando, y si tomamos en cuenta los el tiempo terminando ingeniería, con vacaciones de mesero o vendedor de retail, podría decirse que desde la básica que no me olvido de la ciudad. Al comenzar la carrera ya tenía en la mente el sueño de un viaje. Algunos más aperrados, a mi edad, habían recorrido distintos lugares de Chile. Yo, por otro lado, seguía ahorrando hasta la última de las monedas para los libros de la U. Si tenía varios días libre, me escapaba donde fuera, y eso no era nada para recuperar las energías. Trabajando tenía dinero de sobra. Me fui de la casa, decidí compartir un piso con mi niña, y en la conversación se repetía la idea de tomarse unas semanas. Los dos queríamos desconectarnos, no importaba el destino. Decidimos juntar un año cien mil pesos cada uno, en un fondo común, y mirar ofertas de viajes Preferimos siempre viajar dentro de Chile, primero hay que conocer de donde venimos Quería conocer el otro lado del mundo, sectores, de lo más orientales, exóticos, raros. Yo quería ir a cualquier lado donde hubiese cerveza y mucho qué comer. Como el dinero jugaba en contra, aterrizar en Vietnám sería imposible, ni ver el Taj mahal o la Torre Eiffel. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es sencillo, no es necesario pasar días arriba de un avión para encontrar descanso. Pero escaparse de la ciudad no tiene porqué ir a la par con abandonar la comodidad. {Me acordé que una cuñada tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El lugar lo conocía, estaba a una distancia razonable de la carretera. Asimismo, se encontraba emplazada entre varios volcanes y lagos. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. En julio fijamos la retirada. El día del viaje manejamos por turnos, unas seis horas cada uno, hasta hacer el recorrido. Sacamos las cortinas roller y quedamos extasiados con el ambiente de sosiego, un lindo viernes de julio en la orilla del lago. Todo el sector es increíble, exclamó cortinas. Mi tío le había metido plata a la cabaña, era evidente. Adentro era todo automático y motorizado, las cortinas se abrían a distancia. Mientras Javi miraba las piezas de la casa, jugué un rato con el control remoto, moviendo el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al mediodía. Igual dejé el control remoto no muy lejos, por si dan ganas de seguir entre las frazadas